Profesionales de los Motores: El legado de un “personaje” reflejado en el trabajo de Franco y Manu Pérez

Franco y Manu llevan adelante el negocio que comenzara 15 años atrás su padre, con el nombre como legado. “Rectificadora E. Peréz”, con la “E” de Enrique,  baña cada uno de sus trabajos con el legado de la calidad y excelencia

Entre los proyectos de la rectificadora, se encuentra el de convertir un motor de auto en uno de avión. Franco (32) y Manu (28) Pérez atienen el taller en el que transitaron desde pequeños. Unos 15 años después de que su padre, Enrique, decidiera comenzar con el negocio, los jóvenes se dedican desde las 8 de la mañana a restaurar piezas gastadas internas del motor.

Enrique era un “personaje”. Sus hijos no dejan de comentar anécdotas sobre las hazañas del fierrero. “¿Quién no lo conocía en el rubro?”; “mi viejo era muy divertido y entraba por el carisma”, comenta Franco.

Entre los intereses de los trabajadores se incluyen la Astrofísica y la música. Y es que parecen no quedarse nunca quietos y aprovechar cada minuto del tiempo libre. VILLA MARÍA REPUESTOS entrevistó a Franco y Manu en su espacio de trabajo. El taller se encuentra ubicado en Tucumán 2235, en el Barrio San Martín.  Dialogaron acerca de la historia y el legado de negocio, sus inquietudes y el trabajo que realizan rectificando motores.

 

-¿Cómo es la historia del taller?

Franco: El taller tiene aproximadamente 15 años. Lo inicio mi viejo. Él trabajo 40 años en rectificadoras y hace 15 se decidió a montar esta rectificadora. Compró las máquinas con mucho sacrificio y esfuerzo. En un principio se largó mi viejo conmigo y luego, cuatro años después se sumó Manuel para seguir hasta el día de hoy.

-¿Cómo fue tu capacitación?

Franco: Hice hasta tercer año de la Escuela del Trabajo. Aprendí las cosas más básicas y después la formación mía fue mi viejo, con tantos años de trayectoria. Me lo transmitió mi viejo. En su momento se compraron máquinas nuevas y mi entendimiento del inglés, que mi viejo no lo tenía, me ayudó a leer los manuales y descubrir un poco como funcionaban. Me encargué en parte de ver un poco como era. Cada máquina es diferente.

Manu: Terminé el colegio en el 2008. Intenté estudiar la Licenciatura en Composición Musical, porque soy músico. No era lo que buscaba, y automáticamente entre a trabajar en el taller. Siempre Franco estuvo enseñándome todo lo que había aprendido. Viéndolos a él y a mi viejo. Con el tiempo se va haciendo tan común que ya uno está seguro de los trabajos que se hacen.

-¿Cuál es tu hobby?

Franco: Soy automodelista, helicopterista a radio control y ahora incursiono en el aeromodelismo. Y soy aficionado a la Astronomía. De la Astronomía me sirvió la profundidad de la física que hay detrás de la materia. El entendimiento de la física newtoniana me sirvió para entender mucho del principio de funcionamiento de los motores. En los autos a radiocontrol, como con el que competí, hay motores, principios de la física, la calibración y muchas cosas relacionadas.

Manu: Desde los 10 años que toco la batería. Por medio de mi primer profesor llegué a la conclusión de que iba a perfeccionarme para ser profesor de percusión. Entré en el Conservatorio y realicé el trayecto de 6 años y lo terminé en 2015. Ahora estoy en la Orquesta Sinfónica Villa María desde hace 3 años. También me gusta hacer instrumentos. Los estudié y construí algunos instrumentos. Vendí a Río Gallegos y tengo que armar instrumentos de nuevo. Mi idea siempre fue dedicarme a la música.

-¿De qué te sentís más orgulloso?

Franco: Creo que le damos demasiada relevancia a cada uno de los trabajos que hacemos. Nombrar uno de los trabajos sería quitarle un poco de mérito al resto. Todos los trabajos tienen que ser iguales y tener la misma calidad de terminación. Es el legado que nos dejó nuestro viejo. Si no se iba perfecto el trabajo, no lo entregaba.

Manu: El objetivo es siempre el mismo, pero a veces lo que cambia un poco es como llegan esos trabajos. A veces derivan motores de otros mecánicos que han querido hacer el trabajo de un rectificador.

Franco: Nos trajeron una vez un motor de un avión. Mi viejo reparó ese motor.

-¿Qué es lo mejor de tener tu propio negocio?

Franco: Por un lado la parte sentimental de continuar con lo que nuestro viejo nos dejó. Sacando esa parte, a mí me gustan los fierros. Encuentro en el taller una posibilidad de crecer.

Manu: Siempre lo importante es que haya trabajo.

-¿Desde qué comenzaste que es lo que te caracteriza a través del tiempo?

Franco: Se mantiene la calidad del trabajo. Siempre muy firme en nuestras cabezas los conocimientos que él nos transmitió y el deseo de hacer las cosas cada vez mejor.


-¿Cuál fue el desafío más grande que has tenido?

Franco: Fue la parte administrativa. Después que faltó mi viejo, esa parte se complicó. La parte de trabajo de las máquinas ya estaba todo muy pulido. El trato con los clientes y sobrellevar algunas cuestiones que tienen que ver con el negocio.

Manu: El rubro es bastante irregular en la entrada de trabajo. A veces estamos muy atareados y otras más tranquilos.

-¿Cómo comenzaron a trabajar con Villa María Repuestos?

Franco: Mi viejo compraba desde que se inició acá. Era socio con otro rectificador colega de la ciudad y ya desde hace añares compraban en Villa María Repuestos. Nosotros éramos dos nenes. Toda la vida compramos ahí.

-¿La familia los apoya?

Franco: Soy soltero, así que no tengo demasiados problemas. Sólo conmigo mismo cuanto me falta tiempo para otras cosas. Uno asume la responsabilidad que tiene.

Manu: Tengo una hija y estoy casado. Tratándose de un trabajo no representa un problema para mi familia. Me gusta tener mis días para mi familia. Entre nosotros nos acomodamos, no somos empleados.

 

Ping-pong con Franco y Manu

 -¿Cuándo empezaste en la mecánica?

Franco: A los 15 años.

Manu: A los 18.

-¿Cómo aprendiste el oficio?

Franco: Con mi viejo. Estuve un año trabajando en la otra rectificadora donde mi viejo estaba en sociedad y el resto acá.

Manu: Desde el 2009 que entré acá, siempre con mi viejo y mi hermano.

-¿En qué consiste tu trabajo?

Franco: Nosotros reconstruimos las partes gastadas del motor. El motor llega acá desarmado competo, sucio. Se lava y cada una de las partes móviles gastadas se reconstruye. Básicamente es restaurar piezas gastadas, internas del motor.

-¿Cómo es tu jornada?

Franco: Arrancamos a las 8 de la mañana y trabajamos hasta las 12 del mediodía. Dependiendo de si es verano o invierno, a la tarde abrimos a las 15 o 16; hasta las 8 de la noche. Si hay mucho trabajo nos quedamos hasta más tarde a puertas cerradas.

Manu: Yo vengo más tarde…

-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Franco: Ver un motor que llegó destruido y repararlo a nuevo para volver a marchar por muchísimos kilómetros de nuevo.

Manu: Lo que más me gusta es la parte de la medición, es lindo medir y comparar con instrumentos. Y comparto con él lo de “lograr el objetivo”. Saber que hiciste bien el trabajo. Me gusta ver que el cliente esté conforme.

-¿Y lo que menos te gusta?

Franco: Las tareas administrativas del negocio.

Manu: Lo que menos me gusta son las cuestiones insalubres que tiene el rubro. Cortarse, manos sucias. Trabajar con combustibles, grasa, hacer mucha fuerza.

-¿Qué cambios has visto en este tiempo en los autos?

Franco: La calidad del mecanizado de los motores se nota muchísimo. Uno ve un motor de los 80’s y uno de la generación actual y se nota el perfeccionamiento del mecanizado de las máquinas.

-¿Y el impacto de la tecnología?

Franco: Constantemente están saliendo máquinas nuevas. Pero el principio del mecanizado de las piezas sigue siendo el mismo que hace 50 o 60 años atrás. Es una ventaja para nosotros en relación a otros rubros, como los relacionados con la electrónica. Podemos trabajar con máquinas que no son último modelo y reparar motores último modelo.

-Consejos para alargar la vida útil del auto.

Franco: Fundamentalmente no descuidar el cambio de aceite, cambio de filtro; el service en general. Si es posible utilizar aceite envasado en bidón, no el que se vende en tambor. Eso alarga mucho la vida del motor.

Manu: También el uso que le de cada persona al auto. Algunos autos están preparados para ciertas tareas y no hay que maltratarlos.

-¿Qué auto familiar recomendás?

Franco: Algo que no veo mucho acá: BMW, Audi, Mercedes.

Manu: Dentro del mercado del Mercosur, hoy los autos ya vienen diseñados para el uso que se les da.

-¿Cuál te comprarías?

Franco: No sé si gastaría tanta plata en un auto. Creo que gastaría más en algo que vuele. Si tuviera plata para comprar un auto de alta gama, me lo gasto en un avión.

Manu: Con mi auto estoy conforme, un Toyota.

Franco: Estoy convirtiendo un motor de auto en uno de avión. Es un proyecto para nosotros dentro de la rectificadora.

-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Franco: Ir al club de aeromodelismo.

Manu: Ahora estoy construyendo nuevamente instrumentos musicales. Cuando puedo vengo y sigo con los instrumentos de a poquito. Pero primero está la familia, tener le tiempo para la bebé.

-¿Tu mejor “copiloto”?

Franco: De la vida, Carla, una amiga.

Manu: Mi señora. Es a la que le pido opiniones de todo lo que quiero hacer. Sino mi vieja, o Franco.

1 comentario en “Profesionales de los Motores: El legado de un “personaje” reflejado en el trabajo de Franco y Manu Pérez”

  1. Excelentes personas..!!! Todo lo dicho en la encuesta es tal cuál lo dicen cuando uno tiene la oportunidad de hablar con ellos.. y ni hablar son fiel reflejo de su padre, un gran tipo..!!!

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *