Profesionales de los Motores: la pasión de Fabricio Fonseca en la rectificación

Desde 2005 se dedica a la tarea específica de la rectificación integral de tapas de cilindro. Divide su tiempo entre sus pasiones: la familia, el trabajo y las picadas.

Si buscamos la representación de la “pasión por el trabajo”, seguro encontraremos a Fabricio Fonseca. En este caso, se trata de un profesional de los motores que se dedica a la rectificación integral de tapas de cilindro. Además de mantener el taller impecable llega a hacer sus propias mediciones y registrarlas para ser utilizadas en el futuro.

Pero su historia no comenzó con su negocio en este oficio tan específico. Fonseca se desarrolló en dos empresas antes de llevar adelante su propio emprendimiento.

Con 33 años, casado hace 7 años y con dos hijas, de 3 y 5 años reparte su tiempo entre sus pasiones: la familia, el trabajo y su hobby: las picadas.

VILLA MARÍA REPUESTOS entrevistó al profesional que lleva adelante el taller FHF Tapas de Cilindros, ubicado en Ramiro Suarez 349 en el barrio Roque Sáenz Peña de Villa María.

-¿Cómo es la historia del taller?

-Mi historia comienza en el año 2004. Hice un año de Ingeniería Mecánica y llegado a diciembre me di cuenta que no era lo mío. No me gustó la carrera. Si bien tenía 12 de las 14 materias del año regularizadas, dejé. Me tomé el verano y en Febrero empecé a trabajar en Rectificaciones Villa María por cuatro años. Desde ese momento que empecé a trabajar ahí supe que eso era lo mío. Siempre lo hablaba con mi señora: “Quiero hacer tapas de cilindro”. Entre ir y venir, antes de ir abrir el taller estuve 3 años en Rectificaciones Villa Nueva. Después me abrí sólo y ahora hace 4 años que tengo mi taller.

-¿Cómo fue tu capacitación?

-Fue el secundario técnico en la “Escuela del Trabajo”, eso fue el inicio. Y después los cuatro años que estuve en Rectificaciones Villa María fue mi escuela. De los errores se van aprendiendo y ahora ya no cometo errores.

-¿De qué te sentís más orgulloso?

-Todos los trabajos los encaro con las mismas ganas. Desde una tapa de un auto de carrera hasta la camioneta de un gringo que se tiene que ir a laburar al campo tienen que salir bien. Aparte en esto no tenés errores. Si tenés 16 válvulas y vos hiciste 15 bien y una mal, está mal hecho el laburo.

-¿Qué es lo mejor de tener tu propio negocio?

-Lo mejor es la libertad laboral, los horarios los manejo yo y el poder hacer lo que a mi me gusta. Me acuesto cansado todas las noches pero al otro día me levanto con todas las ganas. Me apasiona. Creo que no hay nadie alguien que le guste este trabajo como me gusta.

-¿Desde qué comenzaste que es lo que te caracteriza a través del tiempo?

-Para mí la palabra es lo más importante. Si me piden que le cambie las 16 válvulas, yo le cambio las 16. Siempre con la verdad al cliente. Este ambiente se presta para todo, porque muchas veces el cliente no lo vé. Como va dentro del motor no tiene posibilidad de verlo.

-¿Cuál fue el desafío más grande que has tenido?

-La tapa del auto de un amigo. Es un auto para picadas. Se logró, pero renegué bastante con ese trapajo. Pero por lo general no tengo problemas. Los trabajos de competición son más artesanales y cada uno es único.

-¿Tenes algún hobby?

-Sí. Las picadas de autos. “El tano”, es mi auto. Al tiempito que empecé a trabajar en la rectificadora trabajamos juntos con Carlitos Chiavassa y ahí comenzó el hobby. Empecé acompañándolo a él, después armamos un auto a medias y más tarde me compre mi auto y lo armé. Ahora lo estoy disfrutando desde hace dos años. Se llama “el tano” porque es un Fiat Uno italiano, un modelo 70S con guardabarros diferentes, tiene techo arriba, el paragolpes es diferente. No voy a ganar, voy a divertirme. Disfruto más del armado que de las picadas en sí.

Ping-pong con Fabricio

-¿Cuándo empezaste en la mecánica?

-En 2005, en Rectificaciones Villa María.

-¿Cómo aprendiste el oficio?

-En la “Escuela del Trabajo”.

-¿En qué consiste tu trabajo?

-Rectificación integral de tapas de cilindro.

-¿Cómo es tu jornada?

-Arranco 6.30, desayuno, cambiamos a las nenas, las llevamos a la escuela y llevo a mi señora al trabajo. Cuando hace falta voy a buscar repuestos y después vengo a trabajar hasta las 12 del mediodía. Busco a las nenas a la escuela, vuelvo a casa, les doy de comer y a la tarde desde las 15.30 trabajo hasta que me aburro, tipo 20.30 o 21 horas.

-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

-Todo.

-¿Y lo que menos te gusta?

-El lavado de la tapa de cilindros. Viene chorreando aceite. Lo lavo, lo descarbonizo, lo vuelvo a lavar si hace falta. Hay motores que a veces hace 20 años que están marchando.

-¿Qué cambios has visto en este tiempo en los motores y autos?

-He visto muchos cambios. Lo que ha avanzado la tecnología de los motores es impresionante desde al 2005. Es increíble. Me capacito y me encanta lo nuevo.

-Consejos para alargar la vida útil del auto.

-A la tapa de cilindro no le gusta el GNC bajo ningún punto de vista. Le acorta la vida un montón. El no usar refrigerante es muy malo y genera un daño irreversible en la tapa de cilindro.

-¿Qué auto familiar recomendás?

-Me gusta más la línea Volkswagen. Igual pienso que no hay autos malos, sino que los usuarios son malos.

-¿Cuál te comprarías?

-Volkswagen. Tengo una Suran y el día de mañana me gustaría tener un Vento. Igual para las picadas tengo un Fiat, soy “el anticristo”.

-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

-Picadas. Si no estoy trabajando, estoy con el auto de picadas.

-¿Tu “copiloto”?

-Mi ladero es Carlitos Chiavazza. Amigo desde hace más de 15 años.

-¿Cuál es tu “frase de mecánico”?

-“Hoy puede ser un buen día”, esa es mi frase.

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